elastiquín

me gusta estar así,
en trances inducidos,
así nada se desborda
y lo contengo todo como puedo:
lo ato con alambre,
le pongo un elastiquín,
mientras se me cierran los ojos
y no sé con quién estoy,
y no entiendo a quién estoy mirando.

en los brazos de alguien
me pregunto a mí misma,
como si te estuviera hablando,
¿por qué no te quedaste?,
si ahora estoy sola conmigo
y no me caigo bien.

no sé con quién estoy,
no entiendo a quién estoy mirando,
pero le pido que no deje marcas
porque, al final,
soy yo quien tiene que taparlas,
y la que siente la sangre revuelta
y busca un medio más
para estar en paz otra noche

si te hubieras quedado,
no viviría más en este color eterno y
podría dejar de retirarme antes de las doce,
de buscar aire sentada en una escalera,
de temblar en la cocina vacía,
y de escribir el dolor que me causaste.

desbordo
y ya no siento
el agua escapándose por los bordes,
sólo veo la tapa de la olla
que ante la presión
se va resbalando
tan lenta e inevitablemente
que el piso de la cocina tiembla,
y no hay aire en las escaleras,
y todavía no son las doce
pero me tengo que ir.

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