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las cartas

Suspirás con hartazgo porque vivís respirando aire pesado, concentrado en una casa en la que ya llevás demasiados años y que, por derecho, es tuya. Me mirás muy atentamente para la cantidad de pastillas que tenés en tu sistema, y sos muy inteligente para este mundo, por eso es que nunca alguien te dejó mostrarlo. Tus palabras se renuevan cada vez te veo y me parecés increíble, casi tanto como la gigantesca colección de libros que tenés repartida por todos los estantes de la casa y de tu mente. Si tan sólo tus pies no te traicionaran en cada paso, si tus tobillos pudieran soportar el peso de esas cartas, si tu mente no se diera vuelta de un lado al otro en el lapso de unos meses y pudiera, simplemente, mantener el espectro constante: podrías comerte el mundo.  Si no hubieras dejado a los perros destrozarte las ropas quizá hoy tendrías el mundo en tus manos, el rosario lejos de la habitación, tus ojos un poco más brillantes. Te veo y me destrozo, porque entre tanta agua turbia veo, a...

19 nov. 2017

Llueve afuera, llueve adentro de casa, llueve dentro mío. Llueve en todos lados. No tengo paragüas, y estas botas no sirven de mucho. Llueve porque creí que hoy nos veríamos y al final, y como siempre, no nos vimos. Llueve porque no siento estar haciendo lo correcto. Llueve porque te extraño.

débil

me duelen los ojos de ver tantas  realidades inventadas, tantos mandatos absurdos, declarados como nuestros en obediencia a la apariencia del débil poderoso, a su postura de superioridad en su trono de plástico: plástico creado por los mismos que lo harán arder.

961,8 ºC

a las tres de la tarde, en verano, bajo el sol mi cuerpo arde; poco a poco me derrito y me fundo con la calle. justo como vos el sol es traicionero, en invierno me calienta, en verano me prende fuego. hiciste de las tuyas y me elevaste a mil grados, pero ya no soy tuya: ahora soy parte del cemento con el que me fundí.

cruz

el rayo que deslumbra, el arte de tu mente en tu piel, pinceladas azules en tu pecho, calambres en mis piernas. superpuestos por un rato, vos a tu ritmo, yo profesándote, observándote, absorbiendo los rayos de sol que dejás al caminar. ángel fumando tranquilamente y tocándome con el destello de su juventud, tan brillante que encandila, tan ensordecedor que no deja pensar. y después de formar una cruz infinita, veo lento como te vas lejos y resignada me dejo flotar, desviándome indefinidamente.

es

es caminar sin llegar a ningún lado, pedir un cuerpo prestado, tocar atardeceres aguados, llorar en recuerdos gastados. es sentir como uno se esfuma.

funeral

está saliendo el sol y llevo escuchando toda la noche la misma canción. me duele la cabeza, todavía no volvés, no creo que te hayas ido: si dejaste acá tu ausencia. tu cuerpo no está, pero tus palabras viven clavadas como un cuadro en la pared. ¿ha sido esta noche el funeral?