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Mostrando entradas de septiembre, 2019

elastiquín

me gusta estar así, en trances inducidos, así nada se desborda y lo contengo todo como puedo: lo ato con alambre, le pongo un elastiquín, mientras se me cierran los ojos y no sé con quién estoy, y no entiendo a quién estoy mirando. en los brazos de alguien me pregunto a mí misma, como si te estuviera hablando, ¿por qué no te quedaste?, si ahora estoy sola conmigo y no me caigo bien. no sé con quién estoy, no entiendo a quién estoy mirando, pero le pido que no deje marcas porque, al final, soy yo quien tiene que taparlas, y la que siente la sangre revuelta y busca un medio más para estar en paz otra noche si te hubieras quedado, no viviría más en este color eterno y podría dejar de retirarme antes de las doce, de buscar aire sentada en una escalera, de temblar en la cocina vacía, y de escribir el dolor que me causaste. desbordo y ya no siento el agua escapándose por los bordes, sólo veo la tapa de la olla que ante la presión se va resbalando tan le...

humor vítreo

las cosas buenas llegan: vienen en forma de temporal, rebalsan las canaletas, se meten por la ventana a la madrugada. son tan brillantes que queman la madera del techo y forman goteras. gotean sobre mi almohada y cuando duermo siento las lágrimas: ¿habré calcado otra vez el film?, pero abro los ojos y todo es luz. y no puedo esperar a perderme para ver en dónde caigo esta vez: si en camperas moradas o en estampados minimalistas. he entregado tanto que mi concepto de cariño es difuso, subjetivo, obtuso, vago. si gane o pierda, las ganancias son hielo al sol, las pérdidas un azar subjetivo, y no importa cuál toque: si quiero, siempre gano. y la paz está ahí con sus ojos marcianos mirándonos burlona detrás de un cristal imaginario y es tan fácil tan extremadamente fácil dar un paso adelante cerrar los ojos al contacto ceder el paso y destrozar la estatua del tirano interno para ver como el exterior no es más que una hoja de calcar introspectiva un paisaje de papel film plastilina tran...

mayo

miedo miedo al miedo miedo al antónimo del miedo miedo a lo negativo porque existe miedo a lo positivo porque se irá miedo a arriesgarme miedo a no intentar miedo a no llegar miedo a ir demasiado lejos miedo constante y profundo manejando mis palabras momificando mis deseos moldeando mis sentimientos marcándome los labios metiéndome bien adentro me voy muriendo metamorfosis? no hay me hace parecer fría más soy todo menos eso mantas no me ocultan del todo mientras miro por el rabillo del ojo mantras resonando a la distancia meticulosa en mi represión mareada, sin embargo, mejora la perspectiva miento momentáneamente pero ¿miraré fijo cuando llegue el momento? ron y hielo, estómago: misceláneo matutino mido las emociones muestro menos de lo que debería muestra de que me formaron los demás meramente deformándome el autoestima martes de poca misericordia madrugadas mudas marco un mapa en el cielo miro la ciudad en llamas moldes que sinceramente no m...

juicebox

sos un punto azul esquivo en un mar de gente, un tsunami de pelo castaño,  un montón de palabras que hacen sonreír.

este pueblo

este pueblo es tan chico que los carteles pegados en el centro vuelan hasta mi casa. tan chico que no deja lugar al misterio, porque todo se sabe, todo se dice, todo se conoce si es que se decide disfrutar la existencia. este pueblo es tan chico que se siente como hablar en una habitación vacía, en donde el eco hace estruendos y tus palabras viajan por todo el lugar. tan chico que los lagos y las montañas de las afueras nos vigilan bien de cerca. este pueblo es tan chico que el parque ya ha escuchado cantar a la mitad de la población, y las jarillas del campo seguramente espiaron varias veces nuestras conversaciones en los cerros. tan chico que he pasado por al lado de toda la gente. este pueblo es tan chico que lo diferente es controversial y lo revolucionario un pecado mortal. tan chico que un pelo teñido de azul puede viajar hasta la boca de un entrometido profesional, y un cartel de protesta es tapado con versículos del antiguo testamento. este pueblo es tan chico que los nombres ...

las cartas

Suspirás con hartazgo porque vivís respirando aire pesado, concentrado en una casa en la que ya llevás demasiados años y que, por derecho, es tuya. Me mirás muy atentamente para la cantidad de pastillas que tenés en tu sistema, y sos muy inteligente para este mundo, por eso es que nunca alguien te dejó mostrarlo. Tus palabras se renuevan cada vez te veo y me parecés increíble, casi tanto como la gigantesca colección de libros que tenés repartida por todos los estantes de la casa y de tu mente. Si tan sólo tus pies no te traicionaran en cada paso, si tus tobillos pudieran soportar el peso de esas cartas, si tu mente no se diera vuelta de un lado al otro en el lapso de unos meses y pudiera, simplemente, mantener el espectro constante: podrías comerte el mundo.  Si no hubieras dejado a los perros destrozarte las ropas quizá hoy tendrías el mundo en tus manos, el rosario lejos de la habitación, tus ojos un poco más brillantes. Te veo y me destrozo, porque entre tanta agua turbia veo, a...

19 nov. 2017

Llueve afuera, llueve adentro de casa, llueve dentro mío. Llueve en todos lados. No tengo paragüas, y estas botas no sirven de mucho. Llueve porque creí que hoy nos veríamos y al final, y como siempre, no nos vimos. Llueve porque no siento estar haciendo lo correcto. Llueve porque te extraño.

débil

me duelen los ojos de ver tantas  realidades inventadas, tantos mandatos absurdos, declarados como nuestros en obediencia a la apariencia del débil poderoso, a su postura de superioridad en su trono de plástico: plástico creado por los mismos que lo harán arder.

961,8 ºC

a las tres de la tarde, en verano, bajo el sol mi cuerpo arde; poco a poco me derrito y me fundo con la calle. justo como vos el sol es traicionero, en invierno me calienta, en verano me prende fuego. hiciste de las tuyas y me elevaste a mil grados, pero ya no soy tuya: ahora soy parte del cemento con el que me fundí.

cruz

el rayo que deslumbra, el arte de tu mente en tu piel, pinceladas azules en tu pecho, calambres en mis piernas. superpuestos por un rato, vos a tu ritmo, yo profesándote, observándote, absorbiendo los rayos de sol que dejás al caminar. ángel fumando tranquilamente y tocándome con el destello de su juventud, tan brillante que encandila, tan ensordecedor que no deja pensar. y después de formar una cruz infinita, veo lento como te vas lejos y resignada me dejo flotar, desviándome indefinidamente.

es

es caminar sin llegar a ningún lado, pedir un cuerpo prestado, tocar atardeceres aguados, llorar en recuerdos gastados. es sentir como uno se esfuma.

funeral

está saliendo el sol y llevo escuchando toda la noche la misma canción. me duele la cabeza, todavía no volvés, no creo que te hayas ido: si dejaste acá tu ausencia. tu cuerpo no está, pero tus palabras viven clavadas como un cuadro en la pared. ¿ha sido esta noche el funeral?

linaje

te acepté, la acepté por todo lo que te perdiste, pensé. pero hoy todo lo que veo son vidrios resquebrajados. discutí y mentí, te defendí incluso ante mí. y hoy no escucho más que autos yéndose lejos. me aguanté el llanto, calmé, como pude, mi espanto. sin embargo, hoy todo lo que toco se convierte en polvo. fui y volví sola, apacigué mis olas, caminé más y más rápido porque el tiempo se deforma. pantanosas horas pesadas: vos tirado en la cama y yo llorando abrazada a esta terrible realidad. los billetes tu solución, tu anestesia, compasión, tu escape del dolor; pero no curan tu alma. y mientras muero siento como me abandonás, con cada paso que das te alejás más.